Máximo Fjellerup: "En Bahía me dan lo que ningún otro equipo podría"
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Tiene 19 años y fue fundamental para que su equipo se clasifique para el Final Four de la Liga de las Américas; es una de las grandes esperanzas del básquetbol argentino

Quería ser futbolista profesional y Huracán, de Tres Arroyos, era su lugar en el mundo. Tenía apenas doce años cuando quería tener un futuro en el universo del fútbol. Pero un amigo, Fermín Thigesen, comenzó a decirle que debía probar con el básquetbol. No era para Máximo Fjellerup un deporte extraño, porque su papá, Leandro, era integrante de la selección local y su padrino Juan Manuel Locatelli, era una de las figuras de la Liga Nacional. Aceptó la invitación de su amigo y arrancó en Argentino Junior, de Tres Arroyos. Todo comenzó en 2007 y en apenas 7 años su vida cambió. Dio el primer paso allí y en febrero de 2014 llegó a Bahía Basket. Tres años después los ojos del planeta NBA están sobre su figura y los especialistas aseguran que este chico de 19 años y 1.96 metro parece no tener límites.

Máximo quedó bajo los flashes porque fue importante en la clasificación de Bahía Basket al Final 4 de la Liga de las Américas. Pero su talento fue advertido mucho tiempo antes por alguien que sabe bien lo que es tener un diamante en sus manos: Gabriel Colamarino, que fue entrenador de Manu Ginóbili y Juan Ignacio Sánchez, en Bahiense del Norte. Fue él quien le dijo a Pepe que había un chico en Tres Arroyos que exudaba talento y tenía algo especial. Es que este chico a los 14 años ya jugaba en la primera de Argentino y era el base de la selección de Tres Arroyos. Hoy su desarrollo le permite ser base, escolta y hasta alero si el juego lo pide. Máximo en una charla con la nacion, contó cómo está viviendo esta explosión en Bahía Basket y cómo asimila que reclutadores de Utah, Milwaukee y Sacramento estén marcando sus pasos para acercarlo a la NBA

-¿Cómo estás viviendo todo lo que está pasando?

-Cada día siento que me guardo algo en mi cajón de aprendizaje. Hay cosas que me quedan que no tienen que ver sólo con lo deportivo. En Bahía nos dan valores que exceden el deporte. Aprendemos de alimentación, de descanso, nos acercan a la lectura, nos generan inquietudes, nos explican que tenemos que preguntar ante las dudas, en definitiva, nos dan ganas de aprender todo el tiempo. En lo deportivo te puede ir bien o mal, pero lo que uno aprende para siempre es lo que nos dan afuera de la cancha. Me cambiaron la forma del ver el juego. En Bahía me dan lo que creo no podría ningún otro equipo.

-A nivel deportivo, ¿qué mejoraste?

-A jugar para los compañeros. En tu club de barrio sos la estrellita y tirás todos los tiros. Acá aprendí a valorar más un pase , un rebote, una ayuda defensiva. Ahora me pongo más contento con una asistencia que con un doble.

-¿Cuánto suma tener a Sepo Ginóbili, a Puma Montecchia, a Pepe Sánchez, todo el tiempo cerca?

-El más retraído es Puma, pero con una mirada, con su presencia o una palabra, aprendés un montón. El que está más encima es Pepe, que nos habla, nos sugiere cosas, nos aconseja. Y Sepo en los entrenamientos trata de ayudarnos y nos explica que no debemos ser egoístas y tenemos que jugar para el equipo.

-Tener la experiencia de personajes de este calibre, ¿te ayuda a no perder el foco cuando te hablan de la NBA?

-Sin duda. Lo único que nos pide Sepo es que mejoremos en cada entrenamiento y en cada juego. Al principio le prestaba atención a eso de la NBA, pero ahora ya no estoy atento, porque si escuchás todo, se te vuela la cabeza. Lo uso como una motivación, para crecer, porque de otra forma se vuelve negativo.

-Ver jugadores como Brussino o Garino en la NBA.

-Lo de los chicos es genial y está bueno para nosotros porque nos demuestra que hay puertas para ir a jugar allá. Pero insisto con que no pienso en eso porque pierdo el foco. Soy de ponerme metas a corto plazo. Son más fáciles de cumplir, los objetivos a largo plazo no me gustan tanto.

-¿Tenés referentes en el básquetbol? ¿O te gustaría ser parecido a alguien?

-La verdad es que no. Es obvio que admiro a Manu [Ginóbili], miro todos sus videos, pero no pienso en ser igual a alguien. Quiero tener mi propio estilo de juego y tampoco me gusta que me comparen. Admiro a Manu, Pepe, Chapu, Scola, pero pretendo crecer y poder tener una idea de juego.

-Mirar videos, leer, ¿es algo que ya tenías como costumbre o que incorporaste en Bahía?

-No era de leer y nunca me gustó estudiar tanto. Pero ahora me gusta leer textos sobre psicología del deporte, sobre la vida inspiradora de algunos deportistas. Pepe en ese sentido nos ayuda mucho, nos regala libros y nos sugiere ver cosas, como videos Tedx. Está bueno incorporar ese hábito porque en la vida del deportista hay tiempos libres y está bueno ocuparlo con esas actividades, son las que desarrollan tu intelecto.

-¿Ahora pensás en estudiar?

-No pienso puntualmente en una carrera universitaria, pero sí me parece algo atractivo. Me parece genial lo que hace Ayan Carvalho (el escolta argentino que juega en la Universidad de Temple), porque sé que no es fácil estudiar y jugar. Los chicos que pueden estudiar y jugar al mismo tiempo, me resultan admirables.

-¿Qué te genera escuchar que Sergio Hernández te mencione como parte del recambio de la selección?

-Siempre es un motivo de orgullo. Cada vez que estuve en las selecciones juveniles lo disfruté mucho. Se aprende en cada práctica. Tengo claro que primero tengo que crecer en Bahía y lo demás va a llegar.

-¿Qué te proponés hoy?

-Ganar la Liga de las Américas (se disputa la serie final el 17 y 18 de marzo próximos). Tengo ganas de estar ya en la cancha y enfrentarnos con esos equipos. Son experiencias únicas, es algo increíble.

Fuente: La Nación

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